a flor de ti la sonrisa...
Eres un ensueño de gasa;
fuiste una gasa en la brisa...
Te vi flotar en la bruma
fuiste una gasa en la brisa...
Te vi flotar en la bruma
que tu blancura aureola,
como un boceto de espuma
sobre un pedestal de ola.
Yo, que he buscado el lucero
que a belén lleve el camino,
preso por lazos de acero
al potro de mi destino,
preso por lazos de acero
al potro de mi destino,
pensé: En sus brazos, con ella,
¡romperé, acero, tus lazos!
¿Para qué quiere una estrella
quien tiene al cielo en sus brazos?
Y tan cerca llegué a verte
que te rozaba mi dedo...
Tuve miedo de quererte
que te rozaba mi dedo...
Tuve miedo de quererte
y ya quererte, el no tener miedo.
Ansiosos se han emboscado
en mis ojos, mis antojos,
en mis ojos, mis antojos,
y tú también me has besado
veinte veces con los ojos.
Y tu mano pasionaria,
aquella noche huyó en vano,
porque mi mano corsaria
porque mi mano corsaria
fue gavilán de tu mano.
Y he sentido que temblaban
tus labios en el café,
cuando mis pies se angustiaban
acorralando tu pie...
Pero te vas, sin dejar
ni una huella en el camino...
Sombra azul que cruza el mar
la borra el azul marino...
No sé si me olvidarás
no si es amor este miedo;
yo sólo sé que te vas,
yo sólo sé que me quedo.
Yo entre tanto, junto al mar,
esperare tu venida
y en un eterno esperar
se me pasara la vida.
Y que si te quise ayer,
hoy te siento mas tirana
y si así crece el querer
¡cómo te querré mañana!
Andrés Eloy Blanco.
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